Aunque en nuestra Real Sociedad la denominación se haya convertido
desde hace mucho en un contrasentido, lo cierto es que estamos a las
puertas de una Junta General Ordinaria de Accionistas. Decía el filósofo
que lo único permanente en el mundo es el cambio. En el caso de la
Real, podríamos ampliarlo también a la bronca. Sin embargo, lo que
permanece inmutable es la nefasta situación económico-financiera que
muestran las cuentas.
Sorprende, en todo caso, el nulo debate
público suscitado a partir de la publicación de las mismas, a pesar de
que todos somos conscientes de que una situación concursal dista de ser
normal y por tanto conviene estar más alerta que nunca. Bien al
contrario, a estas horas los mentideros y la prensa arde por conocer la
composición de cierto grupo de accionistas con voluntad de tomar el
control vía remoción del Consejo de Administración en la Junta del
sábado. Es alarmante que nadie haya tratado de clarificar cuál es la
situación que arrojan las cuentas, que es gravísima como veremos a
continuación, o (aún más grave), que no se oiga ni una sola propuesta
de acciones a llevar a cabo de cara a frenar la inercia. Y lo que está
claro es que, esté quien esté al frente, poco más que firmar el acta de
defunción podrá hacer con una organización que gasta cada año el doble
de dinero que es capaz de ingresar.
La Real Sociedad debe a 30
de Junio de 2008 la friolera de 40,4 millones de euros. Lo más grave,
manteniendo la tendencia de los últimos 8 años, es que la inmensa
mayoría de esa deuda debe pagarse esta misma temporada (por no citar
los intereses), concretamente 34,6 millones.
Además, los
gastos que la Real tuvo que afrontar la pasada temporada ascienden a
30,3 millones (estando en 2ª), mientras las cuentas presentadas por el
Consejo de Juan Larzábal sobre la última temporada en 1ª mostraban unos
gastos de 35,7 millones de euros. Apenas una reducción de 5,5 millones.
Estos gastos no son todos los que la Real afronta, sino aquellos
derivados de su actividad habitual (excluyendo gastos financieros y
extraordinarios). Lo anterior pasa a ser dramático cuando lo comparamos
con los ingresos procedentes de la actividad habitual: Han pasado de
35,1 millones hace dos temporadas en 1ª, a 15,8 millones la pasada
campaña (en 2ª). Esto significa que, incluso si la Virgen apareciese
por las oficinas de Anoeta e hiciese desaparecer toda la inmensa deuda
de la Real, el club perdería cada año 15 millones de euros, el doble de
lo que ingresa. Algo absolutamente insostenible y que llevaría al
cierre a cualquier empresa, ipso facto.
De forma sintética, las
partidas que nos parecen más destacables para comparar la situación en
1ª y 2ª se encuentran en esta situación:
GASTOS: 11,4 millones sueldos jugadores vs 14 millones en 1ª [- 2,6 millones]
GASTOS: 15,7 gastos de personal vs 17,3 en 1ª [-1,6 mill.]
GASTOS: 2,9 servicios exteriores vs 2,9 en 1ª [=]
GASTOS: 4 gastos adquisición jugadores vs 1,9 en 1ª [+2,1mill.]
GASTOS:
En total, sin tener en cuenta la partida 'Gastos de otros Ejercicios
[24,9mill.], gastos de temporada anterior 31,7 millones vs 35,6
millones en 1ª. Diferencia = -3,9 mill.
Dichos
gastos de otros ejercicios contemplan los ajustes contables llevados a
cabo tras las indagaciones hechas durante la Due Diligence, y compensan
las fraudulentas prácticas contables de Consejos de Administración
anteriores. No obstante, lo precupante es que la Real, pese a las
promesas, apenas ha reducido su estructura en lo que a gastos se
refiere pese a haber descendido de categoría.
INGRESOS: 5,8 millones por abonados en 2ª vs 7,5 en 1ª [-1,7mill.]
INGRESOS: 1,5 millones TV 2ª vs 10,4 en 1ª [-8,9mill.]
INGRESOS: 5,7 millones publicidad en 2ª vs 7,5 en 1ª [-1,8mill.]
INGRESOS: 3 millones venta jugadores vs 5,8 en 1ª [-2,8mill.]
INGRESOS:
En total, a grandes rasgos, ingresos en 2ª 21,1 millones vs 35,1 en 1ª
[-14mill.]. Reducción muy significativa, del 40% respecto a 1ª.
Vemos que los ingresos solamente permiten cubrir
(sin contar los 24,9 millones de gastos ejercicios anteriores) 2/3 de los gastos totales al año.
Visto
lo visto, ni el Consejo de Juan Larzábal hasta Diciembre de 2007 ni
Iñaki Badiola y el suyo a partir de entonces han logrado aumentar los
ingresos (pese a presupuestos de la Arcadia feliz y promesas antieconómicas).
Cosa que, no lo neguemos, es muy difícil de conseguir. Lo que tampoco
han sido capaces de hacer es afrontar un radical recorte de los gastos.
La Real Sociedad sigue siendo una macroestructura organizativa que
pierde dinero cual colador. Sólo los salarios (aunque ya esta temporada
se hayan reducido) de todos los profesionales que trabajan en nómina de
la Real suponen la cuantía completa de los ingresos corrientes, lo cual
no hay por dónde cogerlo.
Para quien ama profundamente la Real y
la siente como parte de su vida, y además se encuentra con ganas de
acudir a la Junta, una petición: más allá del ruido, la trifulca y los
debates personales, exijamos propuestas por parte de quien pretende
dirigir el barco. A pesar de que a nadie parezca importarle, los
números son el síntoma, y los nuestros son de enfermo terminal. Exijan
propuestas concretas, quien las tenga, si son creíbles, merece la
oportunidad de intentarlo. Quien no las tenga, no. Y va por todos.
Eutsi Erreala!
La atípica propuesta para eludir el pronunciamiento de los tribunales en el ‘Caso Zubiaurre’
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