Más de lo mismo. Otra grave irresponsabilidad. Esto es lo que uno piensa cuando el señor Larzabal da por finalizada la Junta General de accionistas del viernes. Las declaraciones posteriores, como otros han hecho antes, huelen a tierra quemada. El Presidente & co. pensarán que les fue bien y tuvieron una plácida Junta. Inmerecidamente plácida.
Durante la misma, y más claramente tras una de las intervenciones de la fase de "Acusaciones, Constataciones y Preguntas", pudimos apreciar a un hombre cumpliendo el papel de abuelete conciliador y olvidadizo. De las personas que se sentaban a los lados, ninguna parecía sentirse responsable de haber llevado la situación al extremo de tener que organizar unas elecciones entre Año Nuevo y el día de Reyes. Y es que no convendría olvidar que este vendaval de sucesos institucionales al que asistimos no viene forzado por Iñaki Badiola. Tampoco por APARS-EZATE. Ni por la crispación y la "fractura social". Viene provocada por una gestión negligente de las versiones anteriores a este Consejo interino, que tampoco se diferencia tanto del actual.Estas personas (y las que huyeron) no han cumplido ni con los que les votaron ni con el resto. No han cumplido con su programa electoral. Tampoco con quienes les han apoyado desde las altas esferas o desde los grandes paquetes accionariales. Paquetes tan grandes como ellos en lo coloquial del término. Ineficaces. Malos. Ineptos.
Con lo poco que quedaba en caja se les ocurrió poner todos los huevos en la cesta de una persona tan ineficaz como ellos. Con más labia y carisma, eso sí. Aquel que se permitía seguir dando lecciones en un canal de televisión y que se dejaba entrevistar en Alderdi Eder como personaje VIP. Luego vino Lotina. Manuscritos recitados con voz lastimosa y barba de tres días. Frases de cuatro duros para templar los ánimos. Negociaciones con Lendoiro. Del resto no merece la pena ni hacer mención. Vaya dos.
Volvamos a la Junta:Se aprobaron unas cuentas que muestran una situación muy grave, de insolvencia teórica a corto plazo. Y se aceptó un presupuesto que define lo que ha sido el mandato de este Consejo: incapacidad. Incapacidad para disminuir los gastos, incapacidad para generar ingresos corrientes, y por tanto, imposibilidad de cuadrar las cuentas sin vender. Algunos dirán que el presupuesto se aceptó porque todo el mundo sabe que se quedará en eso, en unos planes de un consejo que se irá antes de poder ejecutarlo. Que se aceptó porque la gente fue a escuchar lo que Badiola tenía que decir y no tiene ningún sentido enfrentarse a un consejo que tiene fecha de caducidad. En otras circunstancias todo hubiera sido igual. Todo se hubiera aceptado. Hubieramos gritado más. La Junta hubiera sido menos plácida y más desagradable. Pero se hubiera aceptado todo. Como siempre. Sin embargo, la sospecha cada vez más extendida de existencia de irregularidades en la elaboración de cuentas hace que la aprobación de las mismas sea también irresponsable.
Por no hablar de unos auditores que en los últimos tres años han sido cuestionados dos veces por presidenciables sin relación aparente entre ellos. Un tema que ha pasado desapercibido prácticamente, pero que nos parece escandaloso: la versión de Fuentes de este Consejo realizó un informe de gestión adicional al acceder al cargo porque no confiaba en la información que había, y que estaba proporcionada por la misma empresa auditora que ahora está en tela de juicio porque las cuentas siguen generando dudas (las que antes no quedaron despejadas y las añadidas de estos últimos dos años y medio). De sainete.El señor Larzabal defendió una vez más la atomización del accionariado de la Real. Es interesante el debate sobre el significado de las acciones que son delegadas al consejo de administración con anterioridad a la celebración de la junta. Y sobre todo los accionistas que se las delegan. En este sentido, durante los primeros días de Julio de 2005 nos cansamos de leer y escuchar que el verdadero éxito de DenonErreala había sido no sólo ganar en número de acciones, sino en número de accionistas. Correcto. De ese día en adelante, las hojas de cálculo de la Real han olvidado la función de suma en ciertos casos. Es justo lo que ocurrió en la Junta, cuando la doble petición de un accionista (antes y después de las votaciones), fue respondida por el ¿PortavozPorUnDía?/¿ÚnicoEuskoparlanteSolventeDelConsejo?/¿CurtidoEnJuntasCaldeadas? Ansoalde (siendo portavoz Mandiola) con un "nuestros sistemas no disponen de la capacidad de ofrecer ese dato de forma instantanea". Cosa que nadie se cree. Es absolutamente inasumible por una mente racional en el año 2007 que un sistema de recuento informático de votos sea capaz de sumar las acciones (hasta 131.000 que tiene la Real) y no sea capaz de hacer lo mismo con aquellos que las ostentan, cuando sí ha sido capaz de dar el dato de las personas presentes en la sala. Eso se llama no querer decir la verdad, de forma consciente y predeterminada.
Y cerramos por ahora con una pregunta para la reflexión serena, y que cada palo aguante su vela (que parte de la culpa la tenemos todos): ¿Qué hubiera ocurrido si en vez del 42% del capital hubiera estado presente el 80%? Lo mismo seguro que no. Es lamentable.









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